iPhone 17: El año en que Apple volvió a sorprenderme

Hace unos años escribí que Apple me había aburrido con el iPhone XS. Ha habido años buenos desde entonces (el Pro Max tiene la mejor cámara del mercado sin discusión) y años en que la actualización no justificaba el cambio.

El iPhone 17 Pro es el año en que vuelvo a emocionarme.

El cambio que más me importa no es el chip (el A19 Pro es extraordinario, pero lo esperaba). Es la cámara. Apple ha rediseñado el sistema de cámara completo, con un sensor principal más grande, con una apertura variable que ajusta según la luz, con un procesamiento de vídeo que convierte el iPhone en una cámara de cine real para proyectos serios.

Llevo tres años usando el iPhone como mi única cámara de vídeo para proyectos de Orukami. Esa decisión, que al principio sentía como una limitación, se ha convertido en una forma de trabajo que me gusta. La inmediatez del teléfono, la invisibilidad social de no llevar una cámara grande, la integración con el flujo de trabajo digital. El iPhone 17 Pro hace que esa elección sea todavía más consciente.

También: el diseño. Por primera vez desde el iPhone X, Apple ha cambiado la forma de manera significativa. Más delgado, con el botón de acción integrado de una manera diferente. Hay algo que recuerda vagamente al diseño de los primeros iPhone que no es nostalgia sino coherencia.

Se me había olvidado lo que era querer un iPhone de verdad.